amar tu cuerpo

9 maneras de amar tu cuerpo

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Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

Das por sentado que está allí para ti, para apoyarte en tus empresas y servir tus intereses.  ¿Cuántas veces le agradeces lo que hace por ti?, o ¿cuántas veces bendices cada parte, cada órgano por cumplir su función y mantenerte con vida?  

Es importante amar tu cuerpo, ese compañero inseparable desde que llegas al mundo.

Tu cuerpo es templo de la naturaleza y del espíritu divino. Consérvalo sano; respétalo; estúdialo; concédele sus derechos. 

Henry F. Amiel

Entiendo que a veces es difícil porque quisieras que fuera diferente, más largo por aquí, más delgado por allá, más relleno en esta otra parte.  Con tantas cosas que deseas cambiar te preguntarás, cómo aceptar mi cuerpo, cómo amar mi cuerpo.  Es posible y es vital.

El cuerpo humano es un gran maestro que continuamente ofrece lecciones a quienes están dispuestos a escucharlas.  Yo era una de esas personas que ignoraba la comunicación constante que me ofrecía.  Pasaba por alto los síntomas, los malestares; lo veía como una máquina productora de resultados, tareas, actividades y aunque lo apreciaba, jamás le daba alguna muestra especial de mi agradecimiento.

Desde hace un tiempo varias manifestaciones se fueron presentando y decidí detenerme un rato a escuchar, sentir e interpretar los mensajes que el cuerpo me comunica.  No me he liberado aún de todos los malestares, pero estoy feliz con la nueva relación que he entablado con mi cuerpo por eso quiero compartirte 9 ideas para que puedas amar tu cuerpo y disfrutar más tu vida: 

#1 Agradece a diario por él

Tu cuerpo es una bendición y si funciona bien y te apoya, vale doble.  Da gracias a diario por tu cuerpo, por tenerlo, por lo saludable que es, por su belleza, por lo bien que funciona, por la fuerza que emana de él, porque te permite mantener tu actividad, porque cumple sus funciones vitales.

Bendice cada cierto tiempo, las partes de tu cuerpo, tus órganos, tu piel, tus sentidos y visualízate enviándoles una luz especial sanadora y llena de amor.

#2  Nútrelo apropiadamente

Nutrir va más allá de alimentar.  No es solo dar comida es pensar en el valor alimenticio, la energía que aporta o el bienestar que nos produce. 

Podemos comer algo pesado que contiene muy pocos nutrientes.  Cuidemos lo que ingerimos no solo por un tema estético sino porque nuestro cuerpo lo vale y si queremos que rinda los mejores resultados requiere gasolina de la mejor calidad posible. 

#3  Escúchalo

Para mí si hay algo que muestra la posibilidad de que existe un ser superior es lo maravilloso que es nuestro cuerpo.  Quién lo haya ideado es un genio.  Su sinérgico funcionamiento no deja de sorprenderme.  Esa capacidad de regenerarse, de cicatrizar, de curarse es increíble. 

Toma unos minutos cada día para escucharlo y sentirlo.  Ese dolor qué nos dice o nos transmite; la molestia que hace ya rato se manifiesta, qué quiere comunicarnos. 

Nuestro cuerpo es un gran maestro, aprendamos a entenderlo.    

#4  Bríndale el descanso que merece

Confieso que este punto me cuesta.  Cuando me siento abrumada por las tareas pendientes le exijo tanto que excedo sus límites.  No respeto sus horarios de descanso, lo sobrecargo y lo quemo.  Ya a mi edad por supuesto que esos excesos pasan factura porque al día siguiente la energía, la productividad y la creatividad se ven muy comprometidas. 

Él nos comunica a través de su conducta cuándo necesita más horas de sueño o de descanso.  Hagámosle caso.  Unos minutos más de sueño o un tiempo extra de descanso pueden ser la diferencia para lograr una jornada más productiva y agradable.

Esta es una maravillosa forma de amar tu cuerpo y mantener el flujo de energía.

#5  Consiéntelo y cuídalo, no hay repuesto

Por todo lo que ya hace se ha ganado muchas sesiones para consentirlo.  Puede ser un masaje, un día de spa, un tratamiento especial para la piel, alguna terapia renovadora, algo que le transmita un mensaje alto y claro:   querido cuerpo aprecio tu compañía, valoro lo que haces por mí, el cómo me acompañas y facilitas la vida o respondes a mis solicitudes. 

Nuestro cuerpo merece ser tratado con respeto, amor y cuidado.  Recuerda que no hay un repuesto igual para suplantarlo.


Cómo aprender a amar tu cuerpo


#6  Practica con regularidad alguna actividad física

Ya sea un deporte o una práctica que nos ponga en acción, tú decides, le vendrá bien a nuestro cuerpo.  La inercia y el sedentarismo no favorece a nuestra máquina que, aunque requiere descanso apropiado, está diseñada para mantenerse activa una buena parte del día. 

En muchos blogs hay entradas que hablan sobre los beneficios de practicar ejercicios.  Aprovecha este recurso que está a tu alcance.

#7  Empuja con cariño sus límites

De vez en cuando es bueno desafiar a nuestro cuerpo y sacarlo de su zona de comodidad.  Sin abusar y cometer algún exceso, podemos subir los niveles de exigencia que demandamos regularmente, para ayudarlo a desarrollar más fuerza, tonicidad, firmeza o resistencia.

Si practicamos los puntos previos, desarrollaremos una conexión tan especial con nuestro cuerpo que es muy probable que responda de forma positiva a esta exigencia y con ello ampliaremos nuestra zona de comodidad corporal.

#8  Acepta tu cuerpo tal y como es

Lo he experimentado, en la medida que aceptas a tu cuerpo y le manifiestas cariño, él responde y fluye con mayor facilidad a cualquier demanda.  Es sorprendente toda la energía que malgastas criticando y comentando lo que no te gusta de tu cuerpo cuando deberías estar haciendo lo contrario. 

Cuántas veces te ves en un espejo y en vez de admirar tus puntos fuertes y positivos, te dedicas a magnificar todo lo que te desagrada o te gusta menos del cuerpo.  Esa descalificación lejos de ayudarte, entorpece su funcionamiento y rendimiento.

Muestra aprecio por tu cuerpo, ámalo y acéptalo.  Puedes decir algunas afirmaciones: “mi cuerpo es maravilloso y lo acepto; amo y bendigo cada parte de mi cuerpo;  mi cuerpo y yo funcionamos sinérgicamente.”

#9  Hazle caso

Escucharlo es un gran paso sin embargo hacerle caso es llegar a un nuevo nivel.  Este punto es ir más allá de prestarle atención, detectar lo que nos quiere comunicar y obedecerlo.  Es una muestra total de profundo respeto. 

Lo dijimos al inicio de esta entrada, el cuerpo es sabio y se comunica contigo a través de síntomas y sensaciones, te manifiesta cuando algo le agrada o le incomoda.  Busca la manera de ayudarte a entender lo que requieres.  De vez en cuando puedes ignorarlo, pero no siempre. 

Hazle caso.  La mayor parte del tiempo tiene un mensaje importante que quiere darte y que puede hacer una gran diferencia en tu calidad de vida.

Presta atención a tu cuerpo, a veces se enferma para que sanes tu alma.

Y si disfrutaste esta entrada, agradecemos que estés aquí y la compartas. Namasté.

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